Llegaste como quien no quiere la cosa y poco a poco te hiciste un hueco en mi corazón y en este mundo en el que nuestro amor es diferente, muy diferente a todo lo que hayas podido ver, oir o sentir.
Viniste conmigo al fin del mundo y regresaste, que es lo que más cuesta, y cada día que pasa me quieres más y derramas unas gotitas más de esperanza a mi corazón para que nunca se quede vacío.
Superamos juntos pérdidas y temores, cabalgamos en la guerra demostrando al mundo que la paz es posible, que los sentimientos no los definen las demás personas, los creamos nosotros mismos y de nosotros dependen.
Me enseñaste que las cosas no son siempre lo que parecen y que el amor no significa decir y hacer lo que tu pareja quiere, sino entenderla, compartir los sentimientos y buscar otros nuevos. Es demostrar a la otra persona que tu mundo es el más maravilloso gracias a él y que el mundo sin él parecería otro campo de batalla en el que nadie cabalga conmigo.
Eres una flor entre la nieve, la hierba que crece entre las piedras, el escondite de mi alma cuando está desgastada y el baul donde se guarda todo el amor que hay en mi. Eres la verdad, que combate todas las mentiras, eres la viga que sujeta lo que hemos construido y que nunca dejarás que se rompa.
Eres el que, pase lo que pase, seguirá luchando por nosotros, siempre. Tú me has salvado la vida, porque, tú, mi nene, eres mi héroe.






