Te siento. Es como estar vivo cuando pensaste estar muerto. Es volver a sentir que eres el dueño del mundo. Respiro. Nunca antes llené tanto mis pulmones, pero no es aire lo que entra en mis pulmones es todo aquello que no es soledad, es todo aquello que no es desilusión, es todo aquello que es cuando había dejado de ser.
Miro por la ventana, la luna me devuelve a aquella época en la que tuve el cielo abrazándome mientras soñaba que el futuro era hoy. Es la herida que se cura con el tiempo, es la música cuando sabe mezclar el silencio y la lágrima, la emoción y el deseo.
Vuelo por tu cuerpo, recorro tu mente, me reflejo en tus ojos y tus manos me acarician el alma, ese alma que vivirá para siempre contigo. Se ha encendido una luz en esa habitación sin ventanas, una pequeña llama que me permite ver ese mundo que me rodea de otra manera.
Respiro. Y respiraré para siempre como si fuera la primera vez, contigo. Saborea tus labios que no son míos, que dejaron de serlo cuando nos conocimos.






